viernes, 22 de mayo de 2015

ÁNGELES CAÍDOS, paisajes, pecados y epílogos


LEE ECOLÓGICO. LEE e-Book
Si ya lo has leído deja tu comentario. La acogida ha sido maravillosa y lo estamos traduciendo al inglés.
Nuestra amiga Sara Veiras, que nos acompaña desde los inicios de Liter-a-tulia, ha escrito un libro muy hermoso. Un libro de relatos que nos habla de aquellas cosas que tratamos por todos los medios de ignorar. Encerrados en nuestro pequeño mundo cotidiano, somos a menudo ciegos para percibir que detrás de muchos seres que están próximos se esconde un profundo dolor. Sara nos lo muestra con un lenguaje que reúne la belleza poética y la crudeza de la palabra que no se anda con rodeos.
El libro puede adquirirse en Amazon.es, poniendo en el buscador: "Ángeles caídos, paisajes, pecados y epílogos. Sara Veiras.”

http://www.amazon.es/%C3%81NGELES-CA%C3%8DDOS-paisajes-pecados-ep%C3%ADlogos-ebook/dp/B00UI91VWO/ref=sr_1_4?ie=UTF8&qid=1432315298&sr=8-4&keywords=Angeles+ca%C3%ADdos

sábado, 11 de abril de 2015

CARTA ELECTRÓNICA A MI PROFESOR ELECTRÓNICO



No te conozco personalmente, sin embargo, me caes bien; y yo sé distinguir a la perfección entre quien me cae bien y quien me cae mal.
Publiqué en Amazon, en parte, inspirada por ti; y mucho más por mi propia valoración de mí misma que soy la persona que más me conoce (en mi existencia) y reivindica mi propia inteligencia y valor y talento y constancia y deseo.
La publicación está resultando positiva y supera lo esperado. Te explico: yo participo desde hace años en la que considero la mejor tertulia literaria de Madrid (y para mí la mejor del mundo por el nivel de lectura que se despliega en ese lugar, que te recomiendo conocer): http://liter-a-tulia.blogspot.com.es/
Mi libro, como un milagro, cayó en manos de alguien que tiene sobrado prestigio intelectual en este ámbito y el resultado es que "Ángeles caídos, paisajes, pecados y epílogos" de Sara Veiras, se está leyendo con un interés y unas valoraciones que si bien deseé, no supuse que pudiera alcanzar de inmediato y que, además, me revelarían aspectos de mi escritura que yo misma no he tenido en cuenta.
Ojalá que estuvieras en disposición de visitar el blog de la tertulia y que accedas al anuncio de mi libro, aunque puedes llegar a pensar o sospechar que está allí porque ellos son mis amigos, las cosas funcionan de otra manera. Muchos tertulianos escriben y publican y anhelan usar este espacio para promocionar sus libros y no lo consiguen. En mi caso ha sido inesperado porque ni se me hubiera ocurrido que pudiera pasar. Solo tienes que dar una ojeada al blog para comprobar que allí se lee rumiando (como pedía Nietzsche).
Bueno, todo esto para decir que me merezco alguna palabra tuya, aunque sea de despedida.

Cuando busco explicarme (lo hago y lo confieso) esta indiferencia que manifiestas al no contestar a mis correos electrónicos, me digo:
1- estará de viaje en una isla y sin internet o no los habrá recibido por problemas técnicos
2- se recluyó en un convento
3- estará gravemente enfermo (que es la posibilidad que más me angustia)
3 Bis- estará escribiendo algo que no le permite ninguna interrupción (que es la posibilidad que más me gusta)
4- quedó K.O. por la envidia, lo cual me parece aceptable pues soy psicoanalista y acepto cosas que otros temen y niegan
4 Bis- siente asco porque hablo de cosas asquerosas, lo cual es verdad; y no intento evitarlo, ni quiero evitarlo, para represión ya me basta con lo que se me impone desde afuera
5- estará enfadado porque cree que ese paisaje llamado "Vivir del cuento" está inspirado o dedicado o dirigido a él. Aclaro que, si te atravesara esta inquietud, te equivocarías; ese relato está inspirado por el profesor Axxxxa que, en mi opinión y sé que puedo equivocarme, tiene nieve (sin cuajar, además) dentro de la cabeza; y por otra parte es una experiencia autobiográfica (esto jamás le podría pasar a Rxxxn, jeje) porque la que se muere de envidia frente a Cortázar y a su cuento "Carta a una señorita en París" soy yo misma; también se puede amar con envidia, como sabrás
6- le caigo mal y ya está; situación que experimenta otro montón de gente y para la que estoy preparada
7- no tiene tiempo, está liado porque tiene que hacer esto y lo otro y su trabajo es leer a sus alumnos y le da fastidio leer a "una alumna más o menos" con problemas de redacción, puntuación, ortografía, etc, etc... y además, hacerlo gratis, incluso pagando casi tres euros (conste que recuerdo que los puntos suspensivos denotan pereza y que ya me pilló)

Bueno, Fxxxxxxo, te dejo por aquí, ¿tendrás ánimo para atender a tanto corazón? Sabiendo que la vida supera todo pronóstico, seguro que el motivo por el cual no me respondes es algo que no está en mi lista; habrá alguna razón oculta tras este acto que yo llamo indiferencia hacia mis demandas electrónicas, que son las únicas que tengo permitidas contigo, mi profesor electrónico; habrá algo que no llegaré a descubrir ni ahora ni nunca, por otra parte tampoco descarto la opción de que tú no existas o de que seas otro, incluso mi amado Axxxxxxxo.
Pero, aún así, y si has llegado hasta este párrafo en la lectura, te pido, aunque sea por educación y aunque sea mentira, que me digas que te das por enterado de esta protesta y que me respondas con un RECIBIDO. Insisto: pulsa responder y teclea: Recibido y da a enviar; diez clicks bastarán, no sueño con dedos mágicos, eso solo pasa en América.
Un abrazo, y para terminar (esta vez sí) me resta decir que yo deseo que tú seas feliz y que también deseo ser feliz y que escribir me hace feliz.
Muchas gracias por haber pasado por mi vida. Tú has sido importante para mí.
Sara Veiras.

viernes, 3 de abril de 2015

ESTO VA DE TARADOS Y ZOMBIS

Trabajan para una multinacional y eso les parece interesante, lo cual significa, en su lenguaje, lucrativo. 
Colaboran con la alienación -utilizando los conocimientos que obtuvieron en sus países de origen de forma gratuita y con el esfuerzo de las arcas del estado- y se llenan la barriga sin devolver nada a los que se sacrificaron para proporcionarles una profesión. Revierten esos conocimientos en los bolsillo de unos capitalistas que venden opiácidos para las mentes de los jóvenes que constituyen la esperanza y el futuro. En tanto se llenan la boca con su militancia y sacrificio; son los sujetos comprometidos que aportan conciencia a la sociedad mientras reclaman lo suyo, dicen. Solo lo suyo, repiten como autómatas, como unos monjes su mantra. Lo que les corresponde.
Pero, ¿qué les corresponde en realidad? ¿Devolver a su pueblo, el de su origen, el que les dio una educación, lo que le deben?
El hecho es que parecen preferir la vida de los gusanos y arrastran el ombligo sobre el suelo de una multinacional mientras le sacan brillo.
Así es su mentira, pero en tanto hablan de Ética rodeándose la barriga, ahora enorme, con unos brazos que no la pueden abarcar. Es lo que han ganado, una buena bola de grasa en torno a la cintura; por lo demás su discurso consiste en una aburrida verborrea de parlanchines.
Bueno, todo esto para decir que estoy harta de tanto chalado dando la chapa. Zombis fosforescentes a los que se les ve el plumero a más de dos mil metros.
No saben nada duradero, representan la oscuridad interior y hablan como loros, sin entender algo de verdad porque no se entienden a sí mismos. Eso es lo que haría alguien digno de ser escuchado, afrontar una reflexión que aporte luz y autocrítica a su propia hipocresía.
Nada se consigue caminando con pies de arena, cada paso conlleva su disolución.
Son alcohólicos aunque no beban, seres insustanciales con lenguas de trapo. 
Nada pueden ofrecer estos tarados que se acercan a nuestra mesa para hurgar en nuestros alimentos con los ojos desorbitados de envidia.
Cuidado.

miércoles, 1 de abril de 2015


LA CONDENA de Franz Kafka
en Liter-a-tulia finalmente tiramos las chancletas.
Tirar las chancletas:
Sacarse las chancletas, ponerse los tacones,
e irse de rumba.

Cuando los allegados -personas ajenas a este conocimiento- me preguntan por el psicoanálisis acostumbro decir que trata sobre los agujeros del cuerpo y, generalmente compruebo, para mi sorpresa, que mi respuesta impacta y que da juego, porque sin gran esfuerzo los preguntones reconocen que comen o fuman o hablan demasiado, o que escuchan mal, o que envidian y sufren por los ojos, o que padecen estreñimiento.
Podría continuar hablando de otros agujeros, esos que llevan a  los lapsus, los sueños, o los síntomas, pero, me he vuelto perezosa. ¡Qué trabajos pasé con estos asuntos en otros tiempos!
Quizás por eso disfruto tanto de Liter-a-tulia, aquí los agujeros cuanto más agujereados más interesan. 

Perplejidad, sinsentido, inmovilidad; lo que se puede llegar a ver cuando, aunque sea por un segundo, se despierta... He aquí parte del despliegue que se realiza hoy en el café Este o Este en torno al texto “La condena” de Franz Kafka.

¿Realismo, sueño, desdoblamiento del personaje? Mentiras y más mentiras  denuncian algunas tertulianas que parecen necesitar revelarse contra ese mundo que llamamos kafkiano en honor a un autor que consiguió bordear el vacío.
Se habló también de lo ineludible: El padre, las cartas al padre, la ley, la culpa, el castigo, temas neurálgicos en la obra de Kafka.
Locura, odio, y condena a no vivir la propia vida en toda su plenitud -con un matrimonio y una descendencia- ocuparon la mayor parte de un debate digno de la genialidad del autor convocado.
También circuló un separador de libros maravilloso con una cita de William Faulkner:
“Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra”.
Alguien agregó, o yo creí escuchar: “Yo soy capaz de matar por mi obra...”
En cuanto a mí no dejé de pensar en el amor, en la potencia del amor que se requiere para sustentar la obra de un creador de la envergadura de Franz Kafka.
¿Necesitó Kafka mendigar, pedir prestado o despojar a otros como dice Faulkner? Obviamente el padre fantaseado por Kafka, el único accesible para él, demuestra que en algo se equivoca: Es el propio artista quien elige a su demonio, y no al revés -claro, se trata de una elección insondable y problemática, como revela el psicoanálisis-.
¿Se podría escribir como Kafka sin entregarse -como una condena-, al demonio de esta elección problemática que es vivir al borde de un agua que finalmente terminará ahogándote?
Creo que esta posición creativa tiene algo de ese enigmático “Dar lo que no se tiene a quien no lo es” que plantea Lacan al referirse al amor; pues no dejé de pensar en el amor durante esta inspiradora tertulia. Asunto complicado y que tiene bastante menos de bonito de lo que cabría esperar del matrimonio -como señala Lacan, el amor es un asunto kafkiano-.  Es decir: sinsentido, perplejidad, absurdo, y todas esos insignificables que acompañan a los extraños matrimonios.
Hablé de esto, más bien balbuceé algo en presencia de un amigo y él propuso el significante locura. A partir de esta sugerencia pienso en el enamoramiento, que según Freud “es un estado de locura transitoria” y se me ocurre pensar que el estado de creación, el momento en el cual la vida está entregada a la obra es un estado de enamoramiento.
En mi imaginación el escritor Franz Kafka es un hombre profundamente enamorado. Cuando leo y releo “La metamorfosis”, uno de mis textos preferidos, no dejo de pensar en ello porque provoca en mí un estado recíproco. Puedo jurar que estoy enamora de esa mano, de esa obra, de ese despropósito y disfruto de algo que es maravilloso tal cual.
Sigue resonando en mí la frase de Faulkner, ese párrafo que habla de la falta de tiempo del artista -demasiado ocupado- y me pregunto por el tiempo para ser feliz -en el sentido convencional- que le deja libre su vocación por crear. 
¿Quiere el artista emplear ese tiempo de otro modo, por ejemplo recibiendo la visita de un cuñado?
 Incluso voy más allá: ¿después de haber bebido en las aguas del Nilo -el regocijo de producir su obra- pueden interesarle las aguas de otro río?
Un artista hace lo que sea por su obra: inventarse un padre, una culpa, una condena, el horror de despertar en el cuerpo de un insecto... pero solo el amor hace de ese invento un Don para otros. Por eso, por sus efectos para otros, vosotros y yo, no dejo de pensar en el amor; en la potencia del amor que sustenta la obra de nuestro inestimable Franz Kafka.


martes, 24 de junio de 2014

Paisaje con abuelo



Mi infancia vuelve desde el futuro y la huelo en el polvo de una carretera que atravieso con los ojos abiertos. Algunos llamarán fantasía a esta experiencia, pero para mí es más real que las cuatro paredes de la calurosa oficina en la que me encuentro.
Cuatro paredes sin ventanas entre las que estuve a punto de morir el día que sufrí un paro del deseo. Ese día cerré los ojos en un gesto de despedida. Eso fue lo que pasó. El resto también pasó, al menos para mí, que es lo que importa: me visitó un mago que me enseñó a ilusionar al tiempo.
Desde entonces mi infancia saltó hacia el futuro y se puso delante de mí como una pancarta donde pude leer: SÍGUEME.
Mi infancia como única opción. Mi infancia capaz de oler el polvo y de sentir el sol, capaz de hacer vibrar bajo mis nalgas el vaivén del asiento de una furgoneta que avanza entre baches conducida por un abuelo.
SÍGUEME es la palabra mágica desde la que vengo y hacia la que voy atravesado por un recuerdo que me anuda por sus extremos. Esos que llaman principio y fin, o pasado y futuro en el lenguaje de las oficinas.
Mi infancia que se pone delante de mí para recordarme quién soy dentro de las cuatro paredes de esta oficina, sin ventanas, convertida en circunferencia mágica, pancarta que inaugura un espacio donde solo existimos nosotros, él y yo, sin horarios, sin tareas, sin castigos, sin aprendizajes absurdos. Él, mi abuelo, y yo, sentado sobre sus rodillas con los ojos abiertos, oliendo el polvo de sus recuerdos a través de los míos, y avanzando entre baches de arena hacia la risa, liberados del yugo de este mundo sin infancia en el que hemos caído para cumplir condena por un atrevimiento en el que somos expertos desde antes de nosotros mismos: el de avanzar hacia atrás.

Carta a mi sobrino

En Madrid, lunes 23 de junio del 2014

A través de estas líneas intentaré responder a tu pregunta, mi querido sobrino, aunque sea tan tarde, aunque tenga sueño, porque me hago cargo de tu preocupación por el futuro que te espera como escritor.
Me preguntas qué será de ti, si podrás conseguirlo como hice yo, como hizo tu padre, como hizo tu abuelo.
Mi respuesta es contundente: estoy seguro de que podrás conseguirlo también tú porque lo llevas en la sangre. Y mi carta acabaría aquí, con esta simplicidad, si no fuera por esa costumbre que tengo de leer entre líneas.
Así es que te noto preocupado más allá de lo que expresas. Preocupado por mí y por los nuestros, por nuestra estirpe de escritores de éxito a la que quieres seguir perteneciendo. Preocupado más allá de tu vocación y de tu capacidad. Sí, querido sobrino, te leo preocupado por algo que diré sin preámbulos dado lo avanzo de la hora, dado que quiero hacerte llegar esta carta mañana mismo. Preocupado por nuestro patrimonio, así te leo. Preocupado por ese dinero que hemos acumulado en la familia gracias a la escritura, heredándolo los unos de los otros, un dinero que ahora está en mis manos, antes de pasar a las tuyas, mi querido sobrino, dado que no cuento con descendencia propia.
Todo iba bien, sobre ruedas, me refiero a tu tranquilidad, hasta que decidí crear una escuela de música en ese lugar lejano del que te hablé en nuestro último encuentro. Ese lugar con condiciones precisas. Ese refugio protegido de la contaminación comercial.
Te hablé siendo consciente de tu sorpresa e incomprensión, te hablé sin desplegar la raíz de mi decisión, y ahora, dadas las circunstancias, una vez leída tu carta, entiendo que debo explicarme.
La culpa es de la poesía, mi querido sobrino, porque yo nací poeta igual que nací rubio y de ojos azules. Nací bajo esa condición implacable, sin remedio. También nací en un mundo de escritores de éxito y asumí mi trabajo. Me puse lentillas y me teñí el pelo para cumplir y escribir las cosas que escriben los escritores, pero ahora que he llegado al final de mi vida he decidido seguir mi rumbo natural. Así están las cosas.
He sido un buen trabajador y me ha resultado fácil cumplir con lo que se esperaba de mí en un mundo donde los editores comían en nuestra mesa, donde el tío Alberto, tu padre, hoy fallecido, decidía qué se leía en este país. Gané el Panzatrofe sabiendo que así sería. Cómo no iba a saberlo si en nuestra familia lo sabemos todo sobre este oficio: qué contar, cómo contarlo, cuándo ser originales, dónde salir al mercado y en qué idioma debemos hacerlo. Escribir es nuestra especialidad desde antes del recuerdo.
Hoy, que solo quedamos tú y yo, mi querido heredero, te confieso que la culpa de mi cambio de rumbo es de la poesía que sin haberlo pedido llevo dentro. Y no lo digo porque escriba versos. No. Lo digo porque ser poeta es esa forma de ser que hoy me fuerza a seguir mi propio impulso más allá del sentido que puedan revelar las palabras con las que me explico. Despertar y recordar para ser sin remedio lo que soy, un rubio de ojos azules que acepta el misterio.
Y me voy allí lejos, al lugar entre las montañas donde no será fácil que me encuentren. Me voy con los míos, con mis elegidos, a existir, simplemente.
¿Qué otra cosa puede hacer un poeta con una fortuna? ¿Con esa riqueza que hemos acumulado confundiendo la creación con el ensamblaje?
Hay que devolver esos bienes, mi querido sobrino. En una magia final.
Quizás no me entiendas y sufras pensando que te doy la espalda y que te dejo solo, ahora que ya no tienes familia. Pero hay un matiz, algo nuevo puede surgir y quizás te ayude a romper con esa literatura artesanal que tan bien explota nuestra saga de escritores de éxito.
¿Quién sabe? Quizás al quedarte solo y sin esa fortuna que te habría empujado al vértigo del lujo con sus yates, sus drogas de diseño, su sexo esquizofrénico. Quizás, al quedar fuera de tu alcance esa perversión cibernética que ahoga al siglo XXI, consigas escribir un solo verso al cual aferrar tu existencia, y entonces me comprendas y hasta quieras venir conmigo a vivir fuera de este mundo de nuez con corazón arenoso que es la literatura que se escribe en nuestra familia.
Me voy pero allí te espero. Tienes mis señas.
Tu tío, que te ama,
Holden.

lunes, 16 de junio de 2014

AGUA

Con hilachas de imaginación 
hilvanan un hogar.

Se deslizan como duendes 
entre las puntadas del sudor.

Beben con las rodillas. 

Picos y palas cavan dos veces. 
Dos veces lloran.

Una horda de Penélopes destejen 
el azul trenzado en el bastidor.

Canción, 
en el abismo de la boca. 
Epopeya de un tambor
en el oído de la tierra.

Detrás, el camino,
más antiguo que el fósil. Más veraz

que el nombre dentro de la voz.


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miércoles, 9 de abril de 2014

El señorito


La conoció en el hotel francés.
Amina. Diecisiete años. Muy oscura
su tersa piel. El otrora Señorito
se presentó enfundado en una brillante
aureola de prosperidad infiel.
Fue catedrático,
invirtió en inmuebles y
destina los beneficios
al día a día de sus placeres.
Ella pobre, por supuesto
guapa, lleva el destino amarrado
al cuerpo, sostenido para servir de puente
entre la cartera de algún vil sujeto
y la nevera de sus parientes.

Cómprame un Cordero.
Cómprame un coche.
Cómprame.

Al tal viril de los puertos
que cruza sin remos y paga el respeto
la hombría le crece con el euro
que cuanto más sopla
amortigua los vientos.

En la maleta mentiras.
En el corazón confusión
razones que no comprende
ni la propia razón.
Y qué más da, él cambia el norte
de los sentimientos.
Ser Don le otorga derecho.

Fue Señorito y dice que se hizo solo
dice( )que habla francés
que posee el talento de elegir las manzanas
que saben a miel.

El otrora Señorito, hoy Señor
es hombre sin fe, revolcado en un fango
a cuya vera naufragan los vientres
de las damas sin bienes.

Ácidos efluvios y su mal acento
le sirvió en mala hora a la dulce Amina
en el hotel francés.
Ácidos efluvios, más ácidos tormentos.

Cómprame un cordero.
Cómprame.

Lejos ya del agua, llora Amina.
¡No puedes tenerlo! ¡Eres indigna
de tan grande alcurnia!

Más allá del puerto ya sangra la parca
en el mismo vientre contra el cual
el otrora Señorito, ensañara su ancia

viernes, 7 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero



"E non trovan persona che li miri"

Fue mucho el tiempo que perdí en fantasías infructíferas, electrizándome en vanas vanidades, hasta llegar a donde el ermitaño ulula. Cuando andaba entre lobos, cuando vivía en la Ferocidad, de la que ya no soy testigo. Cruz en los ojos vuelto de espaldas y sin ojos sólo te veo a ti, querida. Recostada en el techo en actitud de no existir, tú me sonríes ¡oh!, querida y derramas sobre mí litros de ácido querida, y desaparezco en una palabra sin valor, que circula por tus venas de mármol, oh querida; y desde allí relumbra como anuncio sin valor, sin valor, no interesas querida, oh querida no interesas tú y tus jardines de acero entre las nubes, no, sentada como estás sobre la nada, fumando, no, no serás percibida.